Si el arte, la murga, la militancia y la alegría conviven y copan cada rincón del recorrido de la Gran 7, es porque, debajo, empuja una fuerza colectiva que en su unión hace su fuerza y que, en su reclamo, evidencia su legitimidad.

La convicción se hace exigencia de derechos y se transforma en una voz que, ante todo, no se cansa de hablar.

Tal como ocurre cada año, la Mesa de Organización de la Marcha de la Gorra leyó un documento en el que se hicieron explícitos los reclamos y las peticiones que motivaron el encuentro y la movilización. La misma fue leída por José María Luque, miembro del Colectivo de Jóvenes por nuestros derechos.

El “Bichi”, tal como es conocido, exigió que dejen de perseguir, violentar, discriminar, prejuzgar y criminalizar a los jóvenes que son recurrentemente oprimidos por el Código de Faltas y por la impunidad de las prácticas policiales. Instó a reflexionar en torno a de qué hablamos cuando hablamos de seguridad y a los prejuicios vinculados a los jóvenes de la ciudad. Así también, analizó la situación que enfrenta la sociedad actual, describiendo un modelo de vida cada vez más asociado al individualismo, el consumismo, el aislamiento y la humillación.

El discurso también consideró las situaciones actuales que Córdoba está atravesando, como las condiciones en los centros de Salud Mental, la precariedad laboral y la instalación de Monsanto en Malvinas Argentinas.

Finalmente, criticó el discurso provincial en torno al progreso de la Provincia, relativizando el avance y aseverando que “quieren vaciar nuestros ideales y nuestra cultura; quieren imponernos su supuesta moral y buenas costumbres”.